Profil de CESAR RAUL¡ Las cosas por las que ...PhotosBlogListesPlus ![]() | Aide |
UNA HIJA MUY...·$%&&%$·Un padre entra en la habitación de su hija y encontró una carta sobre la cama. Con la peor de las premoniciones la leyó mientras le temblaban las manos:
"Queridos papi y mami:
Con gran pena y dolor les digo que me he escapado con mi nuevo novio.
He encontrado el amor verdadero y es fantástico. Me encantan sus piercings, cicatrices, tatuajes y su gran moto. Pero no es sólo eso: estoy embarazada y Yonatan dijo que seremos muy felices en su pueblo. Quiere tener muchos niños conmigo y ése es uno de mis sueños. He aprendido que la marihuana no daña a nadie y la vamos a cultivar para nosotros y nuestros amigos. Ellos nos proporcionan toda la cocaína y pasta base que queremos. Entretanto rezaremos para que la ciencia encuentre una cura para el Sida, para que Yonatan se mejore. Se lo merece. No te preocupes por el dinero: El Yoni lo ha arreglado para que participe en las películas que sus amigos Brayan y Maikel ruedan en su sótano. Por lo visto puedo ganar 50 lucas por escena y 50 más si hay más de tres hombres en la escena. No te preocupes mami. Ya tengo 15 años
y sé como cuidar de mí misma. Algún día los visitaré para que puedan conocer a sus nietos. Con cariño: Su querida hija. P.D. Papi, es una broma. Estoy viendo la tele en la casa de la vecina. Sólo quería mostrarles que hay cosas peores en la vida que mis malas calificaciones… CUANDO EL VIENTO SOPLAHace algunos años un hacendado poseía tierras a lo largo del litoral del Sur Atlántico. Constantemente anunciaba estar precisando empleados. La mayoría de las personas estaban poco dispuestas a trabajar en campos a lo largo del Atlántico. Temían las horribles tempestades que barrían aquella región, haciendo estragos en las construcciones y las plantaciones.
Buscando nuevos empleados, él recibió muchos rechazos. Finalmente, un hombre bajo y delgado, de edad media se aproximó al hacendado. ¿Usted es un buen labrador? Le preguntó el hacendado. -Bueno, yo puedo dormir cuando el viento sopla, le respondió el pequeño hombre. Bastante confuso con la respuesta, el hacendado, desesperado por ayuda, lo empleó. Este pequeño hombre trabajó bien en todo el campo, manteniéndose ocupado desde el amanecer hasta el anochecer. Y el hacendado estaba satisfecho con el trabajo del hombre. Pero entonces, una noche, el viento sopló ruidosamente. El hacendado saltó de la cama, agarró una lámpara y corrió hasta el alojamiento del empleado. Sacudió al pequeño hombre y le gritó: -¡Levántate! Una tempestad está llegando! -Amarra las cosas antes que sean arrastradas! El hombre pequeño se dio vuelta en la cama y le dijo firmemente: - No señor. Yo ya le dije: “Yo puedo dormir cuando el viento sopla”. Enfurecido por la respuesta, el hacendado estuvo tentado a despedirlo inmediatamente. En vez de eso, se apresuró a salir y preparar el terreno para la tempestad. Del empleado se ocuparía después. Pero, para su asombro, encontró que todas las parvas de heno habían sido cubiertas con lonas firmemente atadas al suelo. Las vacas estaban bien protegidas en el granero, los pollos en el gallinero, y todas las puertas muy bien trabadas. Las ventanas bien cerradas y aseguradas. Todo estaba amarrado. Nada podría ser arrastrado. El hacendado entonces entendió lo que su empleado le había querido decir. Y retornó a su cama para también dormir cuando el viento soplaba. Lo que se quiere decir con esta historia, es que cuando se está preparado -espiritualmente, mentalmente y físicamente- no se tiene nada qué temer. ¿Tú puedes dormir cuando los vientos soplan en tu vida? |
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