Jorge y María daban un paseo romántico por el campo.
Los deseos amorosos de Jorge aumentaban conforme
se internaban entre los árboles. Justo cuando su lujuria llegaba al máximo y comenzaba a arrimársele a María,
ella lo interrumpe:
Espero no te moleste, pero tengo ganas de echarme una miadita.
Un poco sorprendido por la vulgaridad le dice: Está bien, ¿por qué no te vas detrás de estos arbustos?
Ella asiente y desaparece detrás de la maleza.
Mientras Jorge espera, puede escuchar el sonido de las medias de nylon deslizándose por las suculentas piernas de María y se imagina todo aquello que está quedando expuesto.
Incapaz de contener un segundo más sus instintos animales.
Jorge introduce el brazo a través de los arbustos y toca la
pierna de María; suavemente sube la mano más y más, hasta que, horrorizado, agarra algo largo y grueso que cuelga entre las piernas de María.
Jorge angustiado grita:
María, por Dios! ¿Cambiaste de sexo?
No, -contesta ella-
cambié de opinión...........estoy cagando!