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¿Cuánta pasión nos representan a nosotros los aficionados los colores amarillo y azul? ¿Por que decidimos seguir a un equipo de fútbol? ¿Qué es lo que nos convierte en verdaderos fanáticos de un equipo?
La verdad, respuestas concretas a esas preguntas, no hay. Hace más de 10 años que decidí seguir al Club América. Aquel América de Beenhakker, comandados por Biyik, Kalusha, un medio campo con Del Olmo (mi paisano, por cierto), y los inicios de un chavo de rara complexión para ser futbolista, que portaba el numero 23 y que siempre entraba como cambio. Tenía un nombre de esos que a los futbolistas no muy comúnmente se le dan, y menos en el América, porque significaba “Águila que cae”: Cuauhtémoc Blanco.
Aquél América, podía ganar, podía perder, pero agradaba como jugaba. Cierto, no eran las épocas en las que se ganaban muchos títulos, ni eran las épocas de Reynoso, de Zelada, de Santos, pero este América pesaba.
Después, el inicio de esta catástrofe. Yo estaba muy chamaco como para recordar y entender que habían corrido a Beenhakker, pero bien que mal, ahí andaba mi equipo. Como siempre, altibajos, pero cuando todo iba mal, al menos la camiseta se respetaba.
Entrenadores pasaron, jugadores muchos mas, desde los de renombre, como Iván Zamorano y Claudio López (Por cierto, si alguien lo ve, díganle q se le extraña por coapa) hasta Marcelo De Faria y “Fantik”, sin olvidar al mención honorífica Djalminha.
Con Lapuente, Campeones, con orden, y con un par de jóvenes promesas por las bandas: Castro y Salinas. Salinas marcaba bien, era rápido, y sabia centrar decentemente. Castro, era un perro en la marca, y sabía atacar, pero debía mejorar sus centros. Al fin, el tiempo y los partidos les darían la experiencia. Y bueno, ya son 6 años, y Salinas no dio el estirón, y el Gringo… ya ni hablamos.
Después, una serie de cambios, pero al 2005, un técnico inteligente le encontró una forma a ese equipo que agradaba. Cierto, le hacían goles, ya que la defensa desde hace mucho tiempo no es buena, pero la ofensiva era de miedo. Resultado: Otra vez campeones.
De ahí para adelante, después de tocar la cima, el equipo se ha ido en caída libre, hasta estos extremos. Y solo es cuestión de ver, el América no es solo Ochoa y sus múltiples atajadas, o Cabañas y su gran corazón, sino es una institución, desde directivos hasta utileros, pero los que se la deben de partir son los 11 que están dentro del campo.
Veo a Higuaín intentando, un Esqueda que no convence, Cervantes, Rodríguez y Domínguez con desconfianza, Argüello y Villa no pesan, Cabañas muy solo, y los que me faltan son porque ni se dan a notar. Antes, cuando las cosas no se daban, aparecía aquel chico del nombre impensable para la institución, ahora portando un 10. Ya no era tan joven, no era tan rápido, y estaba mas gordito, y algunos dicen q tenia joroba (digo, siempre cargar al equipo en los hombros, alguna consecuencia había que dejar) O al menos, decir, “Vamos contra el América” ya era de respetar.
Hoy, señoras y señores, ni el Veracruz nos respeta. Como aficionado, duele ver a esa caricatura de equipo intentando jugar al fútbol. Me da pena, tristeza, ver que los colores que elegí, que sigo, y que seguiré siempre, hoy, hoy no inspiren respeto.
Señores, es una vergüenza, pero yo si siento los colores en la sangre, en el alma y en la piel, así que, Águila hasta la muerte.
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